Machista… un poco histérica… demasiado formal… muy delicada… son quizás algunos adjetivos con que se etiquetan a muchos jefes, responsables de proyecto, referentes. Desde los más bonitos piropos hasta las más venenosas maldiciones, pueden estar vinculadas al sexo. Porque, más allá de la personalidad, algunas personas experimentan grados de empatía simplemente por reportar a otra en función a su sexo.
Para conocer la opinión de los visitantes de telemprendedores sobre el tema, se planteó durante la encuesta de enero la siguiente pregunta: Hombre o Mujer ¿a quién prefieres como jefe?

La mayoría (43,6%) prefiere a los hombres. Mientras que menos de ¼ de los participantes (23,6%) se inclina hacia las mujeres. Finalmente, un nada despreciable 32,7% sentencia que le es indiferente.
Seguramente, sería interesante repetir la encuesta conociendo el sexo del participante. Así, obtener un análisis enriquecido. Sin embargo, la aceptación / rechazo a priori por parte de los “subordinados” hacia el jefe por su sexo, existe, y se verifica en las organizaciones. Como es una situación que afecta la productividad, debe ser advertida para las toma de decisión en Recursos Humanos.
Otros posts que pueden interesarte:
