Luego del Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre (flisol), Guillermo Movia comparte su opinión sobre el propio festival, el programa OLPC y las perspectivas para el software libre. Debajo la entrevista.
¿Qué conclusiones te dejaron las actividades por el FLISOL?
Me encantó la cantidad de personas que pasaron por el Flisol desde muy temprano en la mañana hasta la última hora de la tarde. El auditorio donde se realizaban las charlas siempre estuvo completo, y las veces que pasé por el hall de entrada y la sala donde se realizaba la instalación de los equipos siempre los encontré con mucha gente. Además era muy notoria la variedad de personas que se acercaban, desde usuarios avanzados de software libre hasta el público objetivo: los que quieren acercase a estas tecnologías, personas de todas las edades que quieren conocer alternativas, que se resisten a quedarse solamente con lo que aprendieron y que no los satisface completamente.
¿Por qué se defiende la instalación de software libre en las portátiles de programas como OLPC?
Personalmente creo que hay dos formas de encarar el tema: desde el lado del usuario, es decir los chicos o adolescentes que reciben las computadoras, es esencial que aprendan que existen opciones, que no se les enseñe a manejar determinados programas, si no que sepan relacionarse con un equipo y aprender a usarlo. Además el software libre tiene una ventaja fundamental, los usuarios pueden modificarlo, aprenden que tienen el derecho de crear y modificar, no sólo de recibir algo dado y aprender a usarlo. Esto es especialmente importante con la World Wide Web. La web es el primer medio de comunicación masivo cuya esencia es el intercambio de información entre pares: todos podemos crear contenido, generar ideas o proyectos, sin que alguien lo impida. Pero para eso, debemos aprender que ese contenido, esas ideas, pueden ser creadas, no vienen dadas desde alguien que tiene más poder que nosotros como individuos.
La segunda forma de encararlo es desde el Estado. Muchas veces se esgrime la idea de que el Estado debe ser neutral en estos temas. Un gobierno nunca es neutral, siempre tiene una idea que lleva adelante. Un Estado no puede generar ciudadanos dependientes de una tecnología que no le pertence y, como sabemos, cuando «compramos» un software, compramos su licencia de uso, pero no el software. El Estado no puede generar público cautivo de un software específico, tiene que generar las condiciones y la conciencia en sus ciudadanos de que tienen opciones. Después el ciudadano será libre de elegir lo que crea le sirve más para sus objetivos.
¿Cuáles son los principales desafíos para el software libre en los próximos 5 años?
Que se pierda la idea de software no profesional/amateur. La mayoría de los proyectos de software libre son creados y mantenidos por desarrolladores profesionales, pero la idea de «liberar» el código y el cambio de modelo de negocio que eso implica, genera que todavía se lo vea como algo no profesional. Como siempre, está presente la resistencia al cambio, una reacción que todos tenemos, cuesta cambiar hábitos aprendidos, y en un principio pensamos que todos los cambios siempre son para peor. Y finalmente la «nube» y sus aplicaciones que, si bien pueden ser software libre, vuelven a retirar el control de los programas de los usuarios para dejarlo en manos de terceros. Aunque sean software libre, nunca sabremos si en los servidores usan la versión que dejan disponible para el usuario. Ya no es una problemática del software libre, si no de cuánto saben los usuarios sobre las aplicaciones que están usando, cuánta de su información personal es intercambiada o qué tan segura está.
Muchas Gracias Guillermo.
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