Realicé una pequeña modificación a la frase tradicionalmente atribuida a Séneca Facilius est paupertatem laudare quam ferre (es más fácil alabar la pobreza que soportarla) para advertir del fetiche asociado al perfil emprendedor.
Un gran avance, especialmente en el mundo hispano, es la progresiva aceptación en la opinión pública del perfil emprendedor y de actividad comercial en general. Seguramente, no faltará oportunidad para reflexionar juntos sobre la importante resistencia que arrastran las sociedades latinas hacia el comercio y especialmente hacia las actividades que producen dinero a partir del dinero mismo. Para esto, un buen punto de partida es profundizar sobre sociología de la religión en Weber, comenzando con su obra Die protestantische ethik und der geist des kapitalismus (la ética protestante y el espíritu del capitalismo).
Reconociendo aquellos avances, observo también en la opinión pública una hipersobrevaloración de las actividades cuentapropistas y del espíritu emprendedor. ¿es cool emprender? ¿implica una categoría especial de personalidad o perfil actitudinal? ¿se ubica por debajo o justo por encima del ser-empleado-dependiente?
Opino que las actividades remuneradas en la vida de un individuo reflejan una faceta más de la complejidad de su persona. Lo saludable, sería que estuvieran al servicio del proyecto de felicidad y de éxito que haya definido conciente o inconcientemente.
Mi corta experiencia me ha señalado que los emprendedores y su contexto pueden provocar grandes satisfacciones emocionales y materiales, pero también penas, traiciones, mentiras, vínculos destruidos, dolores de cabeza fiscales, graves somatizaciones por el stress de mantener a flote el negocio o por tratar de conciliar la vida emprendedora con la familiar, ¿esto es cool también? Es simplemente la contracara de una opción 陰陽Pregúntate si emprender es la tuya.
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