En un artículo anterior afirmábamos que el “buen-mal” salario no se relaciona con la satisfacción y motivación en el puesto de trabajo. Algunos pensarán que sólo aquel que posee altos ingresos o que no es asalariado lo puede afirmar. Grueso error. A continuación descubriremos la razón.
En base a la propuesta de Frederick Herzberg | Work and Nature of Man, 1966 | observamos que existen dos grandes factores que influyen en la motivación de las personas en sus puestos de trabajo: los factores higiénicos y los motivacionales.
Los factores higiénicos son aquellas condiciones que rodean a la persona cuando desempeña su actividad en ocasión del trabajo. Cuando están gestionados de manera adecuada e impactan positivamente en las personas, evitan la insatisfacción. O sea, estos factores o generan mayor insatisfacción o ninguna insatisfacción. Sus efectos son precarios y no provocan satisfacción en el puesto. Algunos factores higiénicos son:
- Salarios
- Estabilidad en el cargo
- Mobiliario
- Condiciones de trabajo
Los factores motivacionales, por el contrario, se vinculan con el contenido del cargo. Cuando son óptimos generan satisfacción e impactan positivamente en la productividad y cuando no lo son, provocan ninguna satisfacción. Algunos de estos factores son:
- Ascensos
- Delegación
- Flexibilidad de decisión
- Evaluación periódica de las actividades
Así, la primera recomendación para todos aquellos que intentan obtener un equipo de personas satisfechas y motivadas en sus cargos es la de observar y cuidar estos últimos factores, los motivacionales.
Es verdad, todos necesitamos dinero para vivir en este mundo, pero una empresa que sólo atienda esta dimensión actuará sobre un factor menor y cortoplacista en lo que respecta a la motivación de las personas y a la productividad.




17|06|2008 en 
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[...] las recompensas económicas son factores motivacionales estratégicos. Error. Como trataremos en un próximo artículo la “buena-mala” remuneración económica no influye en la satisfacción y motivación a mediano [...]