Caridad, beneficencia, filantropía, solidaridad. Existen varias formas de etiquetar la ayuda a quienes más lo necesitan. Personas que por distintos motivos sufren y demandan, quizás silenciosamente, asistencia y promoción.
Considero que el fin último de toda acción desinteresada es procurar las condiciones para que se alcance una vida digna. Está claro que en este mundo la carencia no sólo se limita al plano material. Y a veces, la solución a las problemáticas resulta tan inalcanzable y la magnitud de los afectados tan enorme, que produce un profundo desánimo para actuar.

Hoy quiero compartirte mi relación con Gabriela. Es una mujer con Síndrome Down y desde principios de este año dedico 2 horas los sábados por la mañana para enseñarle computación. Esto representa 1,19% de mi semana.
Te invito a pensar dónde invertir tu 1,19% o compartir tu experiencia. Quizás no sea de gran impacto pero, sin dudas, ayudará a construir algo distinto y mejor.

¡Hola Sergio! Desde 2009 trabajo en un techo para mi país y me siento identificada con tu experiencia En octubre viajo a Chile por intercambio y me propongo seguir ayudando