Estar enamorado… construir con otro un tierno proyecto… Un período especial lleno de sensaciones, experiencias y de un entorno tan especial que invade tanto a quienes lo viven como a quienes lo observan. Pero, ¿qué ocurre cuando el laboratorio de toda la “química amorosa” es la oficina? ¿Es indiferente para la empresa que existan parejas en la misma?
En la encuesta de diciembre aquí en telemprendedores, se presentó el tema a visitantes y amigos. A continuación, los resultados.
La mayoría de los participantes (46%) están convencidos que NO es bueno para la empresa. Un 25% opinaron lo contrario. Para el 23% es indiferente, y el restante 6% no lo sabe.

Prohibido enamorarse. Existen empresas que, explícitamente a través de su reglamento interno o indirectamente vía políticas de recursos humanos, intentan desalentar la formación de parejas dentro de la oficina. Y utilizo “desalentar” porque prohibir (aunque la palabrita se utiliza) es un concepto inadecuado, no-ético y hasta ilegal para contener el tema.
2 verdades.
- La oficina es un espacio de socialización (1/3 mínimo del día se vive en ella) y por esto es uno propicio para el surgimiento de parejas.
- Siempre la presencia de una pareja en la oficina afectará (para bien o para mal) al clima organizacional.
¿Por qué los empresarios se preocupan tanto del tema? Es de esperar una alteración en la productividad al corto plazo, especialmente cuando la pareja rompe o enfrenta conflictos graves. Esta situación, involucrará voluntaria e involuntariamente también a compañeros de trabajo, y el coctel se verá potenciado en empresas con escaso personal. Por ello, algunos intentan mantener-a-raya a Cupido.
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