Hoy me reuní con dos autodidactas del diseño gráfico. Los conocí a mediados del 2007 en un encuentro organizado por la empresa uruguaya de telecomunicacones Netgate. Me alegra que en un semestre lograran un nivel de trabajo muy competitivo y rentable, alcanzando a emplear ya a 3 personas.
En este tiempo abandonaron sus trabajos dependientes, lograron dedicarse exclusivamente a su empresa y crecieron en ingresos. También surgieron problemas. Hoy, quiero compartirles especialmente uno, un problema que llegó a complicar la sociedad de este dúo de emprendedores.
“… nuestra inversión es tiempo y saber-hacer… 50% para cada uno de todo lo que alcancemos… ”. Este acuerdo inicial junto con esa energía especial del comienzo fueron suficientes para impulsar y asegurar el éxito en la primera etapa de la empresa.
Al poco tiempo, uno de los socios se distinguió porque además de trabajar a la par, se encargaba de la incipiente actividad administrativa y de procurar nuevos clientes. Cuando observó que materialmente contribuía más que su socio, comenzaron algunos malentendidos.
Hoy reconocen que dejaron pasar demasiado tiempo para conversar sobre esta situación. Es que una de las partes no la reconocía como problema, y la otra sentía un falso “temor” por la posible reacción de su par al compartírsela. Decirle a tu socio: “hey… estoy dando mucho más al nosotros de lo que vos das”, aunque quizás muy fundamentadas, no dejan de ser palabras poco simpáticas.
Seguramente se agrega a este panorama el alejamiento del momento en que se creó la empresa: un contexto por demás motivador especialmente cuando se trata del primer emprendimiento (lindo tema para conversar en otra oportunidad).
Finalmente el problema se puso sobre la mesa y se conversó. Acordaron fijar remuneraciones mensuales individuales de acuerdo al “valor agregado” que entendieron cada uno dejaba a la empresa y, por supuesto, la participación en la sociedad continuó al 50%.
Estos dos emprendedores resolvieron un problema que se estaba complejizando. ¿Fue administrativamente correcto? ¿Es una solución a largo plazo? ¿Con qué vara se mide el “valor agregado” de cada uno? son algunas preguntas que me hago a partir de todo esto.

