Ayer conversábamos sobre este tema con un telemprendedor chileno. Partiendo de que ambos contábamos con varias experiencias como empleados, surgió la pretensión de estimar el tiempo óptimo para que una persona se mantuviera en la misma empresa u organización.
La cifra mágica es 2 años. Pero este número no es caprichoso…
En 24 meses existe la “garantía” tácita de la empresa por el buen desempeño de la persona. Por este período de tiempo, difícilmente una organización mantenga en el cargo a un individuo incompetente o conflictivo (únicamente que se trate del hijo del propietario). El simple hecho de mantenerse 2 años en la misma organización, se transforma en un primer indicador saludable para el trabajador.
En 24 meses la persona seguramente también manejó información y generó conocimiento, tanto de la realidad de la empresa como del sector, así como también enriqueció su capital social o redes de simpatía.
Entonces?
Es este el momento indicado para reflexionar sobre la continuidad en el puesto de trabajo y en la organización. Aquí es necesario pausar la inercia diaria, tomar una taza de café y pensar…
Únicamente cuando la carrera en la empresa sea clara y alineada a los intereses personales, existan oportunidades concretas de superación profesional y personal o se cuente con beneficios explícitos relevantes, será recomendable continuar con el empleo.
Si tu situación económica no es delicada (o sea, tienes asegurado comer y descansar bajo un techo por un mediano plazo), ya has superado los 2 años en la misma empresa y no te sientes identificado con el párrafo anterior:
… es momento de auto-superarse
… es momento de quererse un poco más
… busca un nuevo empleo o, si lo sientes en el estómago, emprende.





05|09|2008 en 
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